• Maria F Martinez

¿Hace cuánto duermes con el enemigo?

Actualizado: feb 23

Estás frente a un público. Están más callados de los que te gustaría. No hacen preguntas, ni las contestan. Sientes que te falta el aire. Sientes que no tienes tanta fluidez como quisieras. Terminas tu presentación y le comentas a un colega: "¡Qué público tan difícil!"


Tenías perfectamente claro y preparado tu discurso. ¿Qué pasó que no resultó como lo habías imaginado? Hay varias causas probables. Sin embargo, nos vamos a enfocar en una de las más complejas... tu peor enemigo: tu diálogo interno.


Hay muchos récords mundiales en deportes que no han sido registrados oficialmente. Es común que deportistas obtengan mejor tiempo y desempeño cuando están entrenando, que cuando están en competencia.

¿Por qué? El diálogo interno: esa voz interior que, en los momentos más desafiantes de nuestra vida, se vuelve nuestro peor verdugo. Justo cuando en el partido de tenis viene la pelota, la voz dice, "Mire a ver si falla también con esta", "Es que Usted quién se cree para estar en este torneo? Solamente los grandes lo logran." O en la reunión de negocios, "No le están creyendo. Saben que usted no tiene la respuesta. Vea, ya están hablando entre ellos, seguro le están criticando. Vea la cara que tiene el jefe, le va a costar caro esta presentación - se hubiera quedado callado, al menos tendría tu trabajo mañana." En un día no tan cruel, la voz interior dice, "Hable todo lo que pueda y que no le quede tiempo para que le hagan preguntas."


¿Qué es esa voz? Programas. Son solamente programas. Virus, para ser más exacta.

¿Cómo manejarlos? Tres recomendaciones: (la 3ra es mi preferida)

1. Póngale una voz de Mickey Mouse (o algún otro personaje que puedas arremedar). Ahora, repite todas las palabras que te dice, con ese tono de voz. ¡No tienen el mismo efecto! o incluso, te dan risa. Cada vez que la voz hable, que sea con esa voz. Eso hará que tu cerebro lo procese de una manera muy diferente, y no tendrá el mismo efecto.

2. Seguramente cuando eras niño te enseñaron que, si te encontrabas algo que no era tuyo, lo devolvieras. Bien, pues esas palabras no se las inventó tu cerebro de la nada. En algún momento de tu vida te las dijeron y te las creyeron... pero no son tuyas... y lo que no es de uno, hay que devolverlo. Escribe todas las frases saboteadoras que típicamente te dices, todas. Luego cierra los ojos e imagina que le entregas el papel a quien te las dijo. Finalmente, quema la hoja.

3. CONECTA con tu público. Cuando tu enfoque está en ellos, servir, en dar lo mejor de ti para que unas personas obtengan herramientas para tener una vida o un trabajo mejor... esa fuerza es tan grande que, las voces internas de duda e inseguridad, se vuelven insignificantes. Te lo aseguro, es mi mejor herramienta ;)



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